(fuente:cadenaser.com)
Las últimas investigaciones sobre el funcionamiento del cerebro han revelado que las personas que están realmente enamoradas pierden la capacidad de criticar a sus parejas, es decir, se vuelven incapaces de ver sus defectos, lo que viene a confirmar aquel popular refrán que asegura que “el amor es ciego”.
Se suprime, por tanto, la capacidad de criticar a los seres queridos, una situación que se reproduce tanto en humanos como en animales. “Cuando nos enamoramos perdemos la capacidad de criticar a nuestra pareja, por lo que puede decirse que, en cierta manera, el amor es ciego”, señala Dierssen, que recientemente ha participado en un ciclo sobre “Amor, ciencia y sexo” organizado por la Obra Social de La Caixa.
Los estudios que desde hace varios años se llevan a cabo en humanos y ratones para conocer el complejo funcionamiento del cerebro están aportando datos tan novedosos como sorprendentes en el siempre estimulante terreno del amor.

























Cuando el amor pierde la objetividad y se deja llevar por lo subjetivo es decir por las apariencias, por lo sensorial se está condenando a la relación al fracaso en un futuro no muy lejano cuando la magia de lo novedoso desaparezca y comience lo cotidiano.